La elección de lo analógico tiene que ver con el modo de trabajo: implica tiempo,
atención y una relación directa con la materia. El proceso no es completamente
controlable, y eso introduce una dimensión de incertidumbre que forma parte del
resultado. Cada imagen se construye en diálogo entre intención y azar, entre decisiones
técnicas y apertura a lo que sucede.
Mi formación en psicología transpersonal atraviesa este enfoque. Así como en la
práctica terapéutica, en la fotografía me interesa observar cómo se superponen distintas
capas de experiencia: lo personal y lo vincular, lo consciente y lo no del todo dicho, lo
visible y lo simbólico. La imagen propone un encuentro con la percepción y la
intuición, dejando espacio a la interpretación de quien la mira.
Concibo la fotografía como una práctica de exploración, donde el interés no está puesto
en dar respuestas, sino en acompañar un proceso de percepción y reflexión, tanto propio
como del que mira.
Mi trabajo ha sido presentado en exposiciones individuales y colectivas en Uruguay y
en el exterior, con muestras realizadas en España, Portugal, Francia y Noruega entre
2020 y 2025. Participé de la Residencia Experimental de Fotografía del IEFC de
Barcelona (2023) y formo parte activa del Experimental Photo Festival de Barcelona,
donde me he desarrollado como expositor, tallerista y revisor de portfolios. También
integro la escuela de fotografía Casa Arbus, donde me desempeño como docente del
taller de Fotografía Analógica Experimental, y el colectivo Behique.Lab, dedicado a la
investigación de procesos analógicos experimentales.